Espejito, espejito, ¿quién es la más bonita?

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Nunca he querido escribir con género un artículo. Y este parece ser el primero.

Miles de veces nos han dicho que “Strong is the New Beauty”, que las mujeres de CrossFit pueden ser sexys, femeninas y no bulky. Annie Thorisdottir, se pone vestidos de gala y Sakamoto es una dulce mamá.

Puedes repetir esas palabras varias veces, la cuestión es si realmente te las crees. Sí, hablo para todas aquellas que estamos en la línea “del bien y el mal”, donde nos encanta sentirnos y vernos fuertes, pero que nos planteamos cuán cambiará nuestro cuerpo entrenando como nos gusta hacerlo.

Reinterpretar tu cuerpo puede ser algo complicado a pesar de que tengas muy claro que tu objetivo es tener ese cuerpo fuerte y musculado. Creo firmemente en que existe un planteamiento de femineidad, que nos han impuesto o nos han hecho ver que no tiene mucho que ver con el lado femenino real.

Amo la fuerza. Podría tener horas de conversación de CrossFit o nutrición, antes de otros temas femeninos que sin duda, me atraían mucho más antes  y ahora me aburren un poco o un mucho. ¿Eso me hace menos femenina?

La imagen del cuerpo de las mujeres de CrossFit, es para mí simbología muchas cosas: fuerza, temple, determinación, valentía, entre otras. Podemos lucir shorts cortísimos y pequeños tops y sentirnos con una seguridad arrolladora. Eso sin duda es una de las mejores recompensas y un bálsamo reparador en la autoestima de las mujeres que tanto daño ha sufrido a lo largo de la historia.

Pero no creo ser la primera mujer que dude de su femineidad porque empieza a ver un cuerpo en el espejo que le encanta pero no le entra un pantalón, los vestidos de fiesta que tenía no le favorecen y tiene que buscar bastante para encontrar algo con lo que se encuentre realmente sexy y femenina.

Quiero entrenar tal como soy

Puedes pasar de la absoluta femineidad a comportarte como un chiquillo, y aunque te encanta buscar el equilibrio (¡el tuyo!), es un prueba y error.

En el box, me permito ser lo más tosca que necesite si eso me hace levantar más kilos. No pretendo ser como un chico, sino poder entrenar siendo como soy, sin que haya un juicio de por medio del que yo no tengo nada que ver.

Cuando lo que atrae aleja

Seguro que has reparado en que tus gustos hacia el género que te atrae han cambiado: te gustan los cuerpos creados por el trabajo de CrossFit, y pienso que  a los hombres les pasa igual con las mujeres.

Por más que he oído lo genial que es ver a una mujer levantar peso y estar muy fuerte, a los chicos les entra pánico tener alguien cerca de esas características. Y es que aunque estén encantados con el potencial de Sam Briggs, la atracción queda suplantada por admiración sin derecho a nada más que a eso, a ser admiración observada desde la barrera. ¿Te resulta familiar lo que te digo?

No voy a hacer de este artículo una convocatoria de encuentros de crossfitters donde se trabaja “otro WOD” , pero que sientas que las cosas han cambiado a este nivel a raíz de CrossFit, es un hecho que más de una hemos notado.

Ni 1 kilo menos

Entendí que no había nada que plantearse. Que lo femenina que puedo ser no está directamente proporcionado con lo alto que sean mis tacones, pero que igualmente he de cultivar mi cuerpo y mi femineidad para encontrar el equilibrio que  busco.

En mi caso, la fuerza física me regala fuerza mental. Y es una gran herramienta aplicable para mi vida fuera del box. Apuesto que para ti también. Así que recuerda esa determinación y aplícala con la convicción de que estas construyendo la mejor versión de ti misma a todos los niveles; eso ya te hace una gran mujer.

Amo mi cuerpo, amo el CrossFit y amo los heavy squats. Así que no pienso dejar de levantar un kilo menos.