Regenera tus articulaciones con tu sangre

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Desde hace algunos años, el desarrollo de técnicas dirigidas a tratar lesiones de manera menos invasiva (operaciones, inyecciones, reemplazos), ha presentado un avance; tanto en aceptación como en pronóstico. Debido al empeño de estas investigaciones, la ingeniería genética y disciplinas afines, se han presentado resultados satisfactorios en diversos modos de tratamiento.

En la actualidad una terapia con resultados alentadores, pronóstico favorable, recuperación rápida, así como la reintegración a la actividad física en corto tiempo, es la aplicación de plasma rico en plaquetas (PRP). Siendo una alternativa de vanguardia, no quirúrgica, de afecciones musculares, tendinosas y articulares.

Consta de un concentrado de sustancias regeneradores, las cuales provienen del mismo paciente. En estas sustancias se encuentran, distintos factores de crecimiento, plaquetas y componentes celulares; mismos que son encargados de acelerar todo el proceso natural de regeneración (reparación) de tejidos y articulaciones lesionadas.

El PRP se prepara de una muestra sanguínea de aproximadamente 50 mililitros, que pasa por un proceso comprobado, que logra una concentración de componentes regenerativos tres veces mayor al rango normal. Después del proceso de concentración, el PRP es aplicado en el sitio de la lesión. El procedimiento se debe realizar con medidas higiénicas, y por un especialista con experiencia en su aplicación.

El PRP promueve entre otras cosas la reparación y regeneración de colágeno, acelerando el proceso de recuperación de la región afectada.

Una de las principales ventajas de esta terapia es que se obtiene del mismo paciente, de esta manera se elimina cualquier utilización de agentes o tejidos externos. Además debido a que el resultado es la reparación, esta terapia no solo ofrece la supresión temporal del dolor o alguna otra mejoría temporal, sino una solución final a la lesión.
Entre las lesiones, o afecciones en las que puede obtenerse un beneficio de la aplicación de PRP, se encuentran las siguientes:

  • Tendinitis del manguito rotador y desgarros parciales.
  • Ligamentos de hombro.
  • Lesiones por luxaciones de hombro.
  • Epicondilitis (codo de tenista).
  • Esguinces de ligamentos de mano y muñeca.
  • Lesión de articulación sacroiliaca.
  • Tendinitis de rótula.
  • Meniscos y ligamentos de rodilla.
  • Tendinitis Aquilea.
  • Defectos de cartílago.
  • Fascitis plantar.
  • Esguince de tobillo

Recuerden siempre, sin excepción es fundamental una valoración por un especialista para determinar sí se es un candidato ideal para esta terapia.